Del Síndrome de Ulises a la migración sin remesas [Parte 3]

La transformación del paradigma migratorio ha ocasionado transformaciones sociales, psicológicas y económicas en el seno de la familia venezolana

Por: Karen Brito-Scarlet Clemente

La constitución de la llamada “familia transnacional” describe en gran medida la situación actual de miles de familias venezolanas que ante la partida de sus seres queridos han sufrido transformaciones en el ámbito familiar, psicológico y económico.

Emilio Osorio Álvarez, demógrafo y Doctor en Ciencias Sociales, describe este fenómeno como otra de las consecuencias que afecta a núcleos familiares que tienen a “los ascendientes en Venezuela y a los descendientes en otro país”.

Sostiene que esta situación ha modificado las relaciones afectivas y ha dejado marcas importantes. Destaca el papel que ha jugado el surgimiento de nuevas tecnologías para acortar distancias pero admite que estos artilugios no mitigan la ausencia y de igual forma se vive un duelo.

“ La familia se rompió, porque antes se veían los sábados y estaba toda junta. Los abuelos son abuelos a la distancia, por estaciones o meses o semanas y eso ha generado mucho dolor y mucho rompecabeza porque eso ha obligado a desintegrarse. Ahora la familia se ve por Skype y Whatsapp”

Envío de remesas a familiares

El envío de remesas representa uno de los procesos naturales en el tránsito migratorio que incide en el núcleo familiar. Corresponde a los envíos de dinero que realizan los emigrantes a sus países; usualmente provienen de los sueldos devengados que son enviados a los parientes y constituyen un importante factor de desarrollo económico de las economías de los países de origen. Según estudios especializados, estos flujos contribuyen un importante factor para la reducción de la pobreza.

Ante la exacerbación del fenómeno migratorio venezolano podría pensarse que se aprovecharía el flujo de esas actividades productivas; sin embargo, el profesor Osorio sostiene que Venezuela es de los pocos países en el que el fenómeno “no se da y no se puede dar”.

Explica que cuando inició el éxodo migratorio ante los diferenciales cambiarios no resultaba “rentable” la conversión a la tasa oficial. Y se dio paso a lo que se denomina un fenómeno de “remesas subterráneas”, es decir, se produce un envío de dinero pero por canales no oficiales y el país pierde la oportunidad de aprovechar estos flujos.

“Los hijos están intentando mandar 50 o 100 dólares, pero están enviando dinero y nadie se entera , lo mandan con otra gente y la familia lo cambia en el mercado negro o paralelo al precio que es

Para Márquez, las condiciones en las que están saliendo los venezolanos son muy “precarias” y por esta razón pasará algún tiempo mientras los migrantes se establecen en sus países de destino, puedan ahorrar y mandar remesas al país.

“Esa fue la situación de los cubanos durante los primeros años de la revolución. Los cubanos necesitaron establecerse en Miami y consolidar negocios, consolidar sus familias para luego enviar remesas a Cuba y ese fue el caso de los Salvadoreños también, y hoy en muchos hogares de El Salvador este ingreso representa el 40% o 50% del ingreso familiar y se computa como parte del PIB”

Incidencias psicológicas. ¿Cómo afrontar el Síndrome de Ulises?

La psicóloga social, Hisvet Fernández, identifica la existencia de diversas formas para enfocar y evaluar la necesidad del apoyo psicológico para el migrante.  Enfatizó que hay quienes diagnostican “a priori” y tratan al paciente como una persona depresiva o ansiosa, por lo que resalta que es vital ubicarse en el contexto y abordar el duelo como una condición circunstancial.

Explica que quienes arrastran el padecimiento del duelo les resulta más complicado desenvolverse en ciertos ámbitos sociales y profesionales. En el caso de los emigrantes, puede generar el desarrollo de “estrés crónico”, además de depresión siendo esta última una de las principales causas que les impide alcanzar el éxito deseado en el país de destino.

Detalló que el Síndrome de Ulises es una condición momentánea en la mayoría de los casos, pero si existe una patología como distorsión de la personalidad, problema emocional o afectivo, o cualquier padecimiento anterior le facilitará la aparición del síndrome, y tendría que estudiarse como parte de una patología base.

“Una de las causas principales tiene que ver con la imposibilidad de ver a los familiares, sobre todo si se van de forma ilegal porque no pueden regresar ni siquiera de visita, las dificultades en el proceso de adaptación cultural, y el momento en el que comienzan a extrañar todo aquello que dejaron en el país de origen”, es lo que lleva a las personas a fracasar, explicó la también psicóloga Leiddys Delgado.

Para que las personas puedan superar estas dificultades, Fernández asegura que es necesaria la ayuda profesional, “pero son muy pocos los que tienen conciencia de que lo necesitan tanto antes de irse como al estar allá, y sería bueno este apoyo”, explicó al añadir que en la actualidad tiene colegas que prestan apoyo vía On Line a venezolanos en el exterior.

“Cuando las personas no pueden financiarse un apoyo psicológico al emigrar, que por lo general económicamente no le es posible porque el dinero que llevan es para subsistir, lo más recomendable es que se unan a grupos de venezolanos que estén en ese lugar, verlos, compartir con ellos y charlar, eso es terapéutico”; explicó la psicóloga Fernández.

La experta en psicología social, recomienda que cuando la persona decida emigrar debe hacer una despedida gradual y no una despedida brusca, “no se debe decir una semana antes que se va, esto debe hacerse con tiempo porque la ruptura afectiva debe llevarse progresivamente”.

Añadió que es importante meditar con mucha calma el país destino, conocer si el destino elegido brindará oportunidades, y tener la plena conciencia de que si no funciona puede regresar a su país siempre porque es el sitio adonde pertenece.

Ante el fracaso, ¿es opción regresar?

Existen personas que migraron de Venezuela y no lograron cumplir sus expectativas en el país receptor, pero a pesar de esto no regresan a su país de origen sino que se quedan pese a no encontrarse en las condiciones que esperaban.

Delgado explica que se debe a “la dificultad o el miedo de poder asumir el fracaso frente a los demás, porque si se van diciendo que las cosas no funcionan aquí y en otro país tampoco les funcionaron, entonces esto quiere decir que allá se puede fracasar tanto como aquí”.

La psicóloga asegura que “es un tema bastante difícil, y más aún si se han ido con la idea de no volver”. Aseveró también, que la actitud es diferente cuando la persona migró solo para intentarlo:

“Quienes se han ido pensado en probar suerte a ver cómo les va, fácilmente se regresan sin ningún tipo de problemas, a diferencia del que dijo “¡no vuelvo más!”, que son los que no pueden asumir frente a otros que han fracasado”

Esto último también puede deberse a un tema psicológico. Delgado enfatizó que muchos de los migrantes venezolanos tienen la “fantasía” de que llegarán a otro país ejerciendo su carrera y al no hacerlo esto podría llevarlos “a una fuerte frustración”. 

Explicó que “aunque no en todos los casos sucede, es un golpe bastante duro el saber que no es tan fácil como aquí (en Venezuela). Hay quienes corren con buena suerte en empleos, pero la mayoría no”.

Por su parte, la especialista social Fernández aseguró que los migrantes que fracasan y toman la decisión de no volver en ocasiones es “porque ante la comparación de cómo está la situación en el país (al que emigró) para esa persona en particular, y sus posibilidades de futuro en este país (Venezuela), prefieren el otro (al que emigró) porque a pesar de todo sigue siendo mejor”.

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 Publicado en Análisis, Economía, Política | No hay comentarios


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