Diálogo vs Intervención [Editorial Oscar Schémel]

Hoy el futuro de Venezuela depende más de lo que haga el chavismo que de lo que pueda hacer la oposición

Todavía hoy hay más pueblo con el chavismo que con la oposición.

No es cierto que, como consecuencia de la profunda crisis económica, el chavismo está derrumbado y arrinconado. Por el contrario, durante este primer trimestre del año, subió el respaldo popular hacia el Gobierno del presidente Nicolás Maduro, aunque todavía no logra recuperar la mayoría electoral.

La correlación de fuerzas política, social y simbólica sigue favoreciendo al chavismo. Más allá de la gestión de Gobierno, las fortalezas del chavismo tienen que ver con sus banderas de inclusión social y opción por los pobres, a quienes la Revolución Bolivariana les otorgó visibilidad, identidad y protagonismo.

Según Hinterlaces, 64% de los venezolanos prefiere “hacer más productivo y eficiente el modelo económico socialista”, mientras 31% se inclina por cambiar el modelo socialista por un modelo capitalista.

En este contexto, la oposición insiste en apelar a los golpes blandos, la conspiración internacional, la intervención extranjera o el derrocamiento electoral; en vez de seguir avanzando, ocupando espacios sociales y cambiando la correlación de fuerzas simbólicas hasta convertirse en una alternativa con nuevos relatos que le peleen la hegemonía al chavismo.

El chavismo es y seguirá siendo la principal fuerza hegemónica del país, aún perdiendo elecciones. Hoy el futuro de Venezuela depende más de lo que haga el chavismo que de lo que pueda hacer la oposición.

El antichavismo más radical presiona ahora por la aplicación de la Carta Democrática de la desacreditada Organización de Estados Americanos contra Venezuela, que abriría las puertas a acciones ilegales, económicas y financieras; contra la soberanía del país y el bienestar de los venezolanos.

Pero lo más grave es que las narrativas asociadas a la invocación de la mal llamada Carta Democrática busca potenciar la propaganda de guerra y una salida caótica y violenta del Gobierno bolivariano, para justificar una intervención extranjera en Venezuela.

El mismo formato que se aplicó contra Irak, Libia y Siria, entre otros países.

Antes de salir a buscar sanciones políticas, diplomáticas y económicas contra Venezuela, la oposición debería por el contrario, buscar el diálogo. Es decir, negociaciones, acuerdos y consensos que garanticen la convivencia, la cohabitación y la alternancia, así como la definición compartida de un programa para superar la crisis económica, que es lo que más le preocupa al 86 % de los venezolanos.

El diálogo siempre será mucho mejor que un golpe de Estado, una explosión social o una intervención extranjera.

La única carta que nos conviene a todos es el diálogo.

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 Publicado en Análisis Situacional | No hay comentarios


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