Elecciones en Ecuador: ¿Fin de ciclo o nueva etapa? [Editorial Oscar Schémel]

No está en juego solamente la sucesión del primer mandatario Rafael Correa, sino dos modelos antagónicos de economía y sociedad

Este próximo domingo 19 de Febrero se celebrarán elecciones en Ecuador para elegir al nuevo presidente de la República y a 137 diputados de la Asamblea Nacional.

No está en juego solamente la sucesión del primer mandatario Rafael Correa, sino dos modelos antagónicos de economía y sociedad, uno a favor de los sectores populares, representado por el candidato Lenín Moreno del partido de Gobierno “Alianza País” y otro abiertamente identificado con los intereses de la oligarquía ecuatoriana.

Está en juego también la continuidad del ciclo de los gobiernos progresistas y populares en América Latina que se inició con el triunfo electoral del Comandante Hugo Chávez en 1998, y luego continuó con las victorias de Lula Da Silva y Dilma Rousseff, Rafael Correa, Evo Morales, Daniel Ortega, Néstor y Cristina Kirchner, Tabaré Vasquez y Pepe Mújica.

Los logros sociales y políticos de este ciclo de Gobiernos de izquierda en el continente son indiscutibles: inclusión social, redistribución justa de la riqueza, protagonismo popular, soberanía e independencia nacional, fortalecimiento del rol del Estado y énfasis en el bienestar de las mayorías.

En particular, el Gobierno de la Revolución Ciudadana, liderado por el Presidente Rafael Correa, pasará a la historia como uno de los mejores gobiernos de Ecuador en toda su vida republicana.

Durante sus 10 años de mandato, entre el 2007 y el 2017, Correa logró reducir la pobreza en un 38% y la pobreza extrema en 47%, duplicó la inversión social, redujó el desempleo, incrementó la matrícula escolar, duplicó el gasto en salud e impulsó el crecimiento económico, como nunca antes.

Los resultados de las elecciones presidenciales en Ecuador tendrán una significativa influencia más allá de sus fronteras.

La caída de los precios de las materias primas, las fallas en la gestión, la guerra económica y la guerra mediática, el descontento y el desgaste de los gobiernos, le está dando ventajas a la derecha.

Los estudios de Hinterlaces en la región advierten sobre un desplazamiento de los ciudadanos hacia el centro político y una mayor demanda de orden, eficiencia y resultados, como consecuencia principalmente de la crisis económica.

Los pueblos están buscando soluciones incluso por encima de las posiciones ideológicas.

¿Es una casualidad que las alternativas de la derecha estén ganando espacios y que en algunos países se ubiquen como favoritos para ganar las elecciones?

¿Está la izquierda latinomericana entendiendo las nuevas realidades materiales y simbólicas?

Una eventual victoria electoral de la derecha ecuatoriana significaría un duro golpe contra las conquistas sociales y políticas de los pueblos latinoamericanos alcanzadas en lo que va de siglo, así como la restauración del neoliberalismo y del drama social de desigualdad, inequidad y exclusión.

También impulsaría una arremetida todavía más feroz contra Venezuela, Nicaragua y Bolivia por parte de las fuerzas más reaccionarias de la región.

Por el contrario, un triunfo de la Alianza País acabaría con la hipótesis del “fin del ciclo progresista y revolucionario” en América Latina y supondría un renovado aliento para las fuerzas populares que resisten y combaten la amenaza conservadora en la región.

En todo caso, como afirmó el Presidente Correa, “son momentos difíciles” para los pueblos del continente. Pero también advirtió: “Si llegamos a perder, los procesos siguen”.

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 Publicado en Análisis, Política | No hay comentarios


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