La integración latinoamericana, clave frente al giro proteccionista de EEUU

El reto para América Latina es “despertar la cooperación entre los países más allá de lo comercial”

El giro de la política norteamericana en las relaciones comerciales con sus vecinos del sur del continente intensifica uno de los grandes retos que viene encarando América Latina en los últimos tiempos: la consecución de un mayor grado de integración entre las regiones de una economía que retomará la senda del crecimiento este año, tras haber tocado fondo en 2016. Es más, el desafío es doble en ausencia de un líder regional que encabece la iniciativa para blindar a Latinoamérica de los aires proteccionistas que soplan desde Estados Unidos bajo el mandato de Donald Trump.

Una mayor coordinación económica y comercial y la necesidad de una estrategia común que responda con una sola voz a la amenaza norteamericana de debilitar las relaciones comerciales internacionales son clave, a juicio de los expertos, para inmunizar a la economía latinoamericana y mantener el atractivo inversor en la región.

Así lo expresaron durante la sesión inaugural del Consejo Editorial elEconomista América, que nace con la vocación de consolidarse como un foro de análisis y discusión para “fortalecer el conocimiento a ambos lados del Atlántico en un momento confuso en el panorama político, social y económico”, en palabras de su presidente de honor, Enrique V. Iglesias.

El también presidente del Consejo Iberoamericano de la Competitividad advirtió ante los miembros del Consejo de que en estos momentos “se da un fuerte cuestionamiento de elementos que dábamos por hechos, como la apertura comercial mundial y la libre circulación de personas”. Todo ello, insistió, en un contexto de “insatisfacción generalizada” y “auge de populismos” que han derivado en situaciones como la salida del Reino Unido de la Unión Europea.

En el caso de América Latina, a ojos de Iglesias, esta coyuntura abre oportunidades para “repensar” las relaciones entre las regiones “con una visión renovada y positiva”. El problema, sin embargo, es que los Gobiernos latinoamericanos “están mirando hacia dentro de sus propios países” y falta una “estrategia de conjunto” para encarar la incertidumbre en torno a las medidas concretas que pueda adoptar la Administración Trump.

En esta misma línea, el director de Estrategia y Análisis de la Asociación Española de Banca (AEB), Juan Carlos Delrieu, recordó que este año se celebran elecciones en Argentina, Chile y Ecuador, y en 2018 en Colombia, México y Brasil. Un calendario electoral que, para Delrieu, va a centrar las atenciones de los países en el corto plazo en resolver sus problemas propios, en ausencia de un líder regional que tire de la iniciativa de la integración latinoamericana. “Trump va a apostar por las relaciones bilaterales con los distintos países de América Latina que están más interesados en salvarse y asegurar su futuro que en defender los intereses de México. Todavía no ha salido nadie a defender al país abiertamente y no hay una estrategia global”, aseguró Carlos Malamud, investigador principal para América Latina del Real Instituto Elcano.

Fernando Pajares, de la agencia Efe y secretario general del Consejo de elEconomista América, puso un toque positivo a la falta de integración inicial: “Ha pasado muy poco tiempo desde que Trump tomó posesión. Los Gobiernos de América Latina no han tenido tiempo para acordar una posición común”. En esta línea, Enrique Iglesias apuntó a que el reto para América Latina es “despertar la cooperación entre los países más allá de lo comercial”. Como ejemplo a los retos que todavía tiene que abordar el continente antes de crear un espacio comercial abierto, se encuentra la elaboración de un espacio de cielos abiertos como el que tiene la Unión Europea y que potencia las relaciones, las inversiones y el tráfico de personas y mercancías.

¿Cumplirá Trump?

“Liderazgo exportador de reputación” es lo que necesita América Latina a ojos del doctor en Ciencias Económicas y Catedrático de Economía Aplicada de Universidad Complutense, José Antonio Alonso, quien manifestó sus dudas sobre el grado de aplicabilidad del programa de Trump. Durante la reunión inaugural en la sede de elEconomista, Alonso puso sobre la mesa la difícil aplicación del programa del republicano, del que buena parte “puede quedar diluida, sobre todo, por los propios intereses de la industria norteamericana y su resistencia a determinadas políticas”.

En esta línea, Rosa Conde, asesora del Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, aseguró que las políticas del nuevo presidente de EEUU “no responden a unas reglas de juego preestablecidas”, lo que minará la confianza del país norteamericano entre los inversores internacionales, a los que no les gustan las sorpresas de última hora ni la inseguridad jurídica que supone cambiar las reglas del juego de repente. A su vez, señaló que Trump “está poniendo en marcha mecanismos que son muy negativos para los propios intereses de EEUU“. La idea de que las políticas del líder republicano, como elevar un 20% los aranceles a los productos mexicanos que lleguen a EEUU para pagar el muro de la frontera, perjudican a los propios ciudadanos se extiende entre varios foros. En este punto, se ha llegado a comentar que el alza de los aranceles al final la pagarán los propios estadounidenses con el aumento de los precios del aguacate o las piezas para los automóviles o de los mismos coches, entre otras cosas, mientras los proveedores aztecas se buscan otros mercados ante la posible caída de la demanda.

Aunque las grandes multinacionales del motor norteamericanas son las primeras que han respondido a los cantos de sirena de Trump y han recortado inversión en el Norte de México, lo cierto es que fabricar en EEUU les va a salir más caro, lo que elevará el precio de los coches. A su vez, la generación de empleo prometida por el magnate tampoco tiene visos de cumplirse en el sector del motor, ya que gran parte de la mano de obra ha sido sustituida por máquinas.

China, el socio silencioso

Esa visión sobre los problemas de Trump para cumplir con su programa (ya se está enfrentando a los Tribunales y ha sufrido dimisiones en masa por sus decretos migratorios) fue compartida por el Consejo, que dedicó tiempo también a hablar sobre el perfil que mostrará China en el nuevo orden comercial mundial.

El profesor de Finanzas y consultor estratégico Javier Santacruz, augura que el gigante asiático adoptará una postura prudente ante las maniobras que pueda llevar a cabo la primera economía mundial. “China piensa a largo plazo”, aseveró el también socio de China Capital.

Asimismo, Santacruz rechazó hacer análisis precipitados a tan solo un mes de la toma de posesión de Trump e invitó a “esperar a los famosos primeros cien días de Gobierno” del nuevo inquilino de la Casa Blanca para determinar hacia dónde y con qué consecuencias giran las políticas económicas y comerciales de Estados Unidos. De momento, el presidente norteamericano ha hecho una concesión importante a China al descolgarse del tratado transpacífico, que era interpretado por el gigante asiático como un documento “antichino”, según apuntó Santacruz.

La postura que adopte China no es baladí, más en un momento en que el país asiático gana terreno como socio silencioso de América Latina. Según el informe Perspectivas Económicas de 2017 de la Comisión Económica para América Latina (Cepal), que marca la hoja de ruta para la región y se anticipa a las decisiones que adoptará el presidente estadounidense, la transformación de China podría no sólo estimular el crecimiento en momentos de desaceleración económica en Latinoamérica, sino también ayudar a la región a enfrentar sus retos tradicionales.

El documento señala que se debe fortalecer e impulsar el comercio intrarregional, que durante 2016 registró una caída del 5%. En este sentido, el empuje no solo al comercio, sino a la inversión en infraestructura y un mayor grado de colaboración en materia energética y financiera podría ayudar a fortalecer la economía de la región latinoamericana. Una región que cuenta con la ventaja de un idioma común en expansión, el español, que hablan más de 500 millones de personas en todo el mundo. Por su parte, el FMI es un poco más negativo y retrasa a 2018 la recuperación de los ritmos de crecimiento de América Latina tras un 2017 de incertidumbres por China, el auge de los populismos y el Brexit.

El FMI proyecta un crecimiento de 2,1% en un reporte actualizado en enero de 2017. Por regiones, el organismo internacional rebajó las expectativas de crecimiento para América del Sur desde el 1,1% hasta el 0,8% en 2017 y se mostró más optimista para el año que viene. En 2018 la región crecerá un 1,8%.

En América Latina, Perú será el país que más crezca el 2017, con un 4,3%, seguido de Colombia (2,6%), Chile (2,1%), Argentina (2,2%), Brasil (0,2%) y México (1,7%). Para 2018, la región habrá dejado atrás los problemas de 2016 y Perú y Colombia se expandirán un 3,5% cada uno, por encima de otros países de la región y secundados por Argentina (2,8%), Chile (2,7%) y México (2%).

Dentro del crisol de países que forman América Latina, Venezuela se desmarca de la prosperidad ante sus problemas de paro, abastecimiento de productos básicos y de producción y venta del crudo, su principal fuente de ingresos.

Así, el FMI profundizó la proyección de la caída de la economía de Venezuela hasta el -6% en 2017, frente a la anterior proyección de -4,5% anterior. “Realmente es una situación en la que hay una crisis económica muy importante y también una crisis humanitaria muy importante por la escasez alimenticia y de artículos de salud”, indicó el economista jefe para el hemisferio occidental del FMI Alejandro Werner, según Reuters.

Pese a Venezuela, las oportunidades en América Latina constituyen toda una apuesta para España, puente entre el otro lado del Atlántico y la Unión Europea e impulsor clave del acuerdo comercial con Mercosur (que incluye a Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay).

Precisamente, la primera visita de Estado a España del presidente argentino, Mauricio Macri, la semana pasada, puso el foco en el impulso a las relaciones bilaterales y la intensificación de las inversiones en ambos países, en una gira en la que las verdaderas protagonistas fueron las empresas tanto españolas como argentinas, en busca de oportunidades de negocio.

Y es que la economía latinoamericana volverá a crecer este año después de tres ejercicios de recesión y esta perspectiva (el Fondo Monetario Internacional prevé un avance del 1,2%) mejora la confianza de los empresarios españoles en América Latina.

Por su parte, elEconomista vio la oportunidad en el año 2013, cuando dio el salto transatlántico de la mano de la innovación digital y puso en marcha el portal elEconomista América para dirigirse a una audiencia cercana a los tres millones de visitantes únicos.

Fuente: El Economista

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 Publicado en Análisis, Economía | No hay comentarios


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