Represión contra manifestaciones ha “estimulado” la violencia

Psicólogos sostienen que se requiere desactivar los estímulos violentos que han conllevado a nuevos ciclos de protestas

43 fallecidos en 41 días de protestas ocurridas entre el 6 de abril y el 17 de mayo de 2017, según cifras oficiales, fue el período suficiente para que se igualara el total de fallecidos registrados durante los 4 meses de protestas del año 2014.

Desde el inicio de las manifestaciones el pasado 1 de abril, en repudio de las sentencias 155 y 156 emitidas por el Tribunal Supremo de Justicia y en exigencia de la celebración de elecciones vencidas, hasta el 18 de mayo tras haber transcurrido 46 días de protestas se habían reportado 2.371 arrestos de personas que manifiestan su descontento contra el Gobierno del Presidente Nicolás Maduro, según la Organización Foro Penal Venezolano.

En las 7 semanas de protestas organizaciones y activistas de Derechos Humanos han documentado excesos en la represión de parte de los cuerpos de seguridad: actuación policial y militar contraria a estándares internacionales, detenciones arbitrarias, abusos de poder, uso desmedido de la fuerza e incluso torturas para lograr confesiones, así como el uso de tribunales militares para procesar a civiles arrestados durante las marchas y concentraciones.

Hisvet Fernández, psicóloga de la Universidad Central de Venezuela y activista de Derechos Humanos, asegura que la reactivación de las protestas y la arremetida violenta contra los manifestantes ha sido “caldo de cultivo” para desatar mayor violencia no solo en las calles, sino entre los mismos ciudadanos:

“La represión que el Gobierno ha desatado contra la población civil lo que ha hecho es estimular más las ganas de luchar “

Asegura que desde el punto de vista psicosocial, la “violencia se ha incrementado notablemente” y esto se evidencia en lo que califica como “registros de hechos violentos inauditos” con 28 mil muertes violentas en un año, según el Observatorio Venezolano de Violencia. Explica que estos datos son recabados a través de los medios de comunicación, por no contarse con información oficial.

“Eso también es una forma de violencia. Cuando no hay cifras oficiales no se conoce realmente la realidad y eso genera incertidumbre. La incertidumbre genera desasosiego y éste genera ansiedad y frustración, y la frustración genera violencia. Las personas que están bajo ese sentimiento se convierten en violentos porque esto está asociado psicológicamente”

Añade que el incremento en los índices de violencia vienen dados por una suerte de “indignación colectiva”  ante el deterioro de la calidad de vida del venezolano en materias como salud, educación, salarios, escasez de alimentos, medicamentos y acciones de vejación como la realización de largas colas para conseguir productos.

“Hay un deterioro en la balanza entre vida y muerte. Acá (Venezuela) la balanza se inclina hacia la muerte y eso genera en toda la población niveles de rabia que devienen en violencia”

Fernández sostiene que controlar este tipo de fenómenos no resulta fácil porque para ello se requiere desactivar los estímulos violentos que han conllevado a un nuevo ciclo de protestas. A su juicio, el Gobierno con sus acciones “activa de nuevo mecanismos de violencia y represión” que van consiguiendo respuestas en las personas.

“Aunque la gente no esté participando directamente en las protestas, recibe el influjo de ellas, ve el desbalance de la represión contra una mayoría que son jóvenes y eso genera mucha rabia, frustración por no poder hacer nada, irritabilidad en la gente”

La psicóloga sostiene que hay una forma de maltrato generalizado dada por una sociedad deteriorada en caos, casi en una “anarquía” y en un tiempo donde la gobernabilidad está en entredicho.

“El pueblo está desbordado, obstinado y cansado del deterioro, lo que genera un nivel de violencia y de malestar; tanto que las consultas nuestras y la Federación de Psicólogos a nivel nacional, la Federación de Psiquiatría y todas las Federaciones que agrupan a trabajadores de la salud mental sabemos que se han incrementado de una manera abismal las consultas por crisis de pánico, ansiedad, miedo, tristeza, depresión e intento de suicidio”

Ante cualquier intención de protestas, los venezolanos se encuentran sujetos a una serie de derechos y deberes descritos en la Constitución de la República; la Ley de Partidos Políticos, Reuniones Públicasy Manifestaciones; el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos e incluso la Guía de Derechos Humanos en Manifestaciones Públicas en Venezuela de la ONG Espacio Público. A continuación, te resumimos los aspectos principales de las normativas:

Recomendaciones sociales

Para Fernández, de continuar este escenario de enfrentamientos lo que se perfila “es mayor confrontación” entre ciudadanos. Sostiene que la solución no pasa por un tema individual y se decanta por una solución colectiva de carácter político-social que involucre una salida electoral y democrática que sirva como válvula de escape al conflicto. Sin embargo, como recomendaciones sociales para enfrentar la crisis y evitar que la población caiga inmersa en la desesperanza propone:

  1. Hablar con otras personas para expresar y contrastar los sentimientos: Acercarse a personas que tengan conocimientos e información objetiva sobre la situación que estamos viviendo. Sin ocultar la realidad pero sin conducirnos hacia la Desesperanza. Buscar y divulgar información veraz, sin que eso sea nuestra única actividad.
  2. Buscar ayuda profesional: En caso de ser necesario, recurrir a algún psicólogo o especialista en salud mental para trabajar el manejo de las emociones.
  3. Involucrarse con la situación desde campo: Procurar un involucramiento desde el ámbito de su vecindario, centro de trabajo, estudios o cualquier organización ciudadana que esté activa; para encontrar de manera colectiva alternativas de participación democrática como Asambleas de Ciudadanas y cabildos abiertos, que son figuras legítimas dispuestas en la Constitución Nacional. “Participar es la mejor terapia psicosocial. Nunca debemos quedarnos aislados, ya que no participar nos puede conducir a situaciones de peores consecuencias tanto individuales como colectivas”, aseguró Fernández.

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 Publicado en Análisis, Infografía, Política | No hay comentarios


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