Venezolanos se mueven al centro político del chavismo [Editorial Oscar Schémel]

Ninguna fuerza social y política contraria a la visión de Chávez será una referencia o alternativa, más bien será percibida como una amenaza a las conquistas del modelo de inclusión

Según los estudios más recientes de Hinterlaces, el 83% de los venezolanos respalda el diálogo entre el Gobierno Bolivariano y la oposición y 67% opina que la prioridad de ese diálogo debe ser resolver los problemas económicos del país.

El 63% de  los venezolanos prefiere hacer más eficiente y productivo el modelo socialista que cambiar el modelo socialista por un modelo capitalista. Y 61% opina que el Estado debe conducir la economía de un país.

Las crisis económicas traen consigo inevitablemente crisis hegemónicas. Es cierto. Sin embargo, en el caso de Venezuela, a pesar del descontento por la gestión económica del Gobierno, no se han producido profundas rupturas con relación al proyecto bolivariano de emancipación e inclusión social.

Los estudios de Hinterlaces concluyen claramente que hay un desplazamiento de la mayoría hacia el centro político, pero este centro es el centro político del chavismo.

A pesar de la fuerte crisis económica, no hay un movimiento pendular de la izquierda hacia la derecha, o de posiciones socialistas hacia posiciones liberales. No es el fin del ciclo progresista.

La mayoría de los venezolanos no quiere un cambio de modelo. La mayoría quiere que el modelo bolivariano funcione.

Quieren igualdad y justicia social pero también orden, eficiencia y progreso.

Durante más de 15 años la sociedad venezolana fue profundamente influenciada por el discurso persistente, persuasivo y politizador del Comandante Hugo Chávez, basado en los valores de la igualdad, la inclusión social y la participación de las mayorías, lo que configuró una nueva identidad nacional-popular.

Ninguna fuerza social y política que se presente contraria a esta visión tendrá la oportunidad de transformarse en una referencia o en una alternativa, más bien sería percibida como una amenaza a las conquistas alcanzadas por el modelo de inclusión.

Solo una estrategia efectiva de caotización y neurotización de la sociedad venezolana podría debilitar el poder simbólico y cultural del chavismo, pues permitiría la reconfiguración ideológica de la sociedad.

Pretender el derrocamiento del chavismo a través de la violencia y el caos, o incluso acometer su derrocamiento electoral, ocasionaría una confrontación de consecuencias impredecibles.

Por ello la importancia del diálogo como un espacio para el reconocimiento recíproco, las concesiones mutuas, la negociación de acuerdos y consensos, la cohabitación, la convivencia y la corresponsabilidad, entre el Gobierno Bolivariano y la Oposición democrática.

Hoy Venezuela se está jugando la paz y la estabilidad. Por ello hay que perseverar en el diálogo que nos asegure la convivencia y la cohabitación democrática entre todos los sectores.

El principal riesgo está en el frente externo. Hay que desactivar la conspiración internacional en marcha que solo quiere imponer el caos y la neurosis social.

No habrá ruta electoral que garantice la superación de nuestros problemas económicos, la paz y la estabilidad del país; sin negociaciones exitosas previas. No hay otro camino sino el diálogo.

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 Publicado en Análisis, Política | No hay comentarios


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