¿El Esequibo es nuestro?

Darío Morandy, ex embajador de Venezuela en Georgetown, y José Revenga, experto petrolero, analizan la posición de Venezuela ante el avance de transnacionales en el territorio en disputa

La compañía estadounidense Exxon Mobil, anunció a principios de semana que adelanta una inversión de  $5 mil millones por concepto de exploración, perforación, fabricación y adquisición de materiales para la producción de petróleo en los pozos Lisa 1 y 2, ubicados en las aguas costeras del Esequibo, región cuya soberanía es reclamada desde hace décadas por Venezuela.

Los Lisa tendrían una producción promedio de 100 mil b/d de petróleo cuando empiece a fluir en el año 2020, según estimaciones del gerente de la compañía Jeff Simons.

Estas acciones tienen su antecedente en 1999, cuando el Gobierno de Guyana otorgó a Exxon Mobil las compañías CGX Energy y Shell. Ante esto, el Gobierno venezolano en la figura del entonces canciller José Vicente Rangel -aún cuando demoró cuatro meses en formalizar un reclamo- logró la suspensión de las operaciones.

Los tres principales bloques de concesiones otorgadas por el Gobierno guyanés posteriormente fueron:

  • Stabroeck: A una empresa mixta configurada por la Exxon, Hess Exploration y Nexxen.
  • Pomeroon:  A la compañía canadiense CGX
  • Roraima concedido a Anadarko Petroleum

En el año 2012 las empresas retoman las exploraciones, sentando el precedente de que la Anadarko Petroleum Corp, perteneciente al bloque de exploración Roraima, se asentó en la fachada atlántica del Delta Amacuro, afectando la proyección marítima venezolana.

El diplomático Darío Morandy, sociólogo y embajador de Venezuela en Georgetown entre 2007 y 2012, explica que esta acción fue notificada al Ejecutivo Nacional y el entonces canciller Nicolás Maduro, ante lo cual el Gobierno Nacional no emitió respuesta.

“Nosotros insistimos pero desafortunadamente nuestros informes nunca fueron leídos, quedaron como simple cumplimiento de compromiso administrativo. Toda esa información que pasamos tiene un carácter confidencial. Hay detalles allí para diseñar respuestas y nunca las hubo”

Para José Rafael Revenga, experto en materia de hidrocarburos, la intrusión en el territorio nacional representa una “grave amenaza” a los derechos marítimos de Venezuela, derivados de la proyección de su plataforma continental y su Zona Económica Exclusiva.

Explica que el Delta del Orinoco, integrado administrativamente por Delta Amacuro, tanto en su territorio como en su proyección marítima “representa una raya roja que no admite ser cruzada por ningún arbitraje o proceso de negociación”.

Señala que su defensa requiere el diseño de una estrategia propia diferente de la que hipotéticamente pueda usarse en la zona en reclamación del territorio del Esequibo.

Revenga describe como un estado de “prolongada pasividad”  la postura asumida por Venezuela ante lo que considera la “adquisición de posiciones tácticas ventajosas y el refuerzo ilegal de sus derechos marítimos en disputa”.  Asegura que Venezuela corre el riesgo de una progresiva penetración del trazado de las concesiones otorgados por Guyana en la zona de proyección marítima del Delta.

Exxon Mobil y el Departamento de Estado

El ex embajador Morandy explica que la intención de explotación petrolera en el territorio Esequibo por parte de transnacionales estadounidenses no es nueva.

Comenta que durante su gestión al frente de la embajada en el año 2010, conoció de la visita de David Goldwyn, Coordinador de Asuntos Energéticos Internacionales del Departamento de Estado de EEUU con el propósito de presentar una propuesta de asistencia técnica para el manejo de los recursos petroleros en la nación caribeña.

Morandy explica que aunque la representación venezolana fue excluida de las reuniones y la opinión pública nunca tuvo acceso a las conclusiones finales, ni posibilidad de evaluar posibles impactos en la Comunidad del Caribe (Caricom), pudieron acceder a información de tipo confidencial y constatar que se trataba de los primeros pasos de lo que califica como una “intervención directa” estadounidense en un plan de explotación petrolera en la zona. Explica que a los pocos días, el Departamento de Estado norteramericano anunció la inclusión de Guyana en su programa “Iniciativa para la Gestión y Capacitación Energética” y significó el comienzo de un plan de ejecución a corto plazo.

Para Revenga es un dato destacable que la Exxon estableciera en territorio guyanés una nueva empresa de tipo mixta integrada por las filiales de  Exxon (45% de participación); la estadounidense Hess Guyana Exploration (Estadounidense con 30%) y la China National Offshore Corporation a través de su filial CNOOC Nexen Petroleum Guyana (25%).

“La Corporación china de Petróleo es nuestro socio importantísimo en la Faja del Orinoco y tiene un 25%. Estamos hablando de una empresa multinacional y todos señalan a Exxon”

“Deepwater Champion” agitó el conflicto

En agosto de 2015 el barco-taladro“Campeón de las Aguas Profundas” (Deepwater Champion) operado por la Esso Exploration and Production Guyana Ltd abandonó su posición estratégica ubicada  a unos 200km mar afuera de las costas de Guyana, desde donde llevaba a cabo tareas de exploración profunda en la concesión “Stabroek” desde el mes de marzo de ese año.

A juicio de Revenga la presencia de este barco significó un viraje en el litigio limítrofe entre Venezuela y Guyana, pues colocó sobre el tapete la constatación de ricos yacimientos de petróleo liviano otorgados por Georgetown a varias empresas transnacionales, entre ella Exxon Mobil. Revenga destaca la incidencia que tendría sobre nuestro mercado este potencial competidor.

“Ese petróleo es de muy alta calidad, no contiene azufre y es petróleo muy liviano, es un petróleo 5 estrellas. Ese petróleo va a incidir directamente a los Estados Unidos. Va a competir con el nuestro que es pesado, lleno de azufre y metales”.

Descarta que los operadores del “Deepwater Champion” se hayan sentido amedrentados por las reacciones del Gobierno venezolano y las declaraciones de la canciller Delcy Rodríguez. Revenga considera que una explicación más razonable lo constituye el suponer el punto final de la misión, pasado los tres meses.

Morandy explica que la transnacional ejecutaba con esa maniobra la primera de tres fases. La segunda correspondería al análisis científico de la big data obtenida y en la actualidad, ya se encuentran en la tercera fase correspondiente a la explotación.

Colocaron un barco taladro que hizo estudios por 3 meses y nosotros no tuvimos ninguna actuación. La única voz que se oyó fue la de un diputado del Psuv quien el día que el barco salió vociferó que había una gran “victoria popular”. O hay ingenuidad política o hay complicidad”

¿Qué hacer?

Venezuela y Guyana aguardan el vencimiento el 31 de diciembre de 2017 del proceso de los “buenos oficios” pautado por el exsecretario general de la ONU, Ban Ki-moon, en un comunicado el pasado diciembre de 2016. El nuevo secretario de la ONU, Antonio Gutierres, designó al noruego Dag Nylander como buen oficiante.

Una vez transcurrido este período, si las partes no logran una solución, el conflicto iría a la Corte Internacional de Justicia (CIJ) y quedaría en manos de 15 jueces.

Para Revenga, mientras se aguarda por el desenlace de esta disputa, urge tomar medidas; es por ello que propone una maniobra inicial de cuatro fases:

  1. Aumentar de la capacidad de disuasión mediante un patrullaje intenso de la proyección marítima del Delta, a fin que los factores concesionarios activos se replieguen o posterguen sus planes operativos.
  2. Otorgar concesiones a empresas filiales de PDVSA en la zona marítima deltana, como medida de contrapeso a las acciones ejecutadas por Guyana.
  3. Fortalecimiento de la capacidad de negociación diplomática.
  4. Diseño de posibles esquemas de asociación con empresas transnacionales, tales como China, para asegurar una cuota de participación en el mercado Guyanés.

Algunos expertos aseguran que eso es reconocer que perdimos el Esequivo, pero bueno, para mi hay que partir de la base de que perdimos el Esequivo, y que lo vamos a perder dentro de dos o tres años cuando la negociación llegue a la Corte Internacional de La Haya. Luego puede haber un intercambio o negociar otra salida, pero estamos en el juego de la industria”

Para Morandy, lo que considera como “inercia institucional” es uno de los principales enemigos a vencer. Explica que Venezuela debe atender las formalidades diplomáticas y avanzar en el terreno político con la fuerza necesaria pero sin recurrir a provocaciones y descalificaciones. Critica que la vocería de la cancillería se haya reducido a una “alharaca de micrófono” y arguye que se necesita una diplomacia que tenga la audacia política suficiente para construir un relato adaptado a las nueva situaciones

“«El Esequibo es nuestro» eso se ha dicho por más de 100 años, pero en el Esequibo no se habla español. Esas comunidades han estado más identificadas con Guyana que con nosotros. Hay que desarrollar una estrategia, nadie se puede sentar en una mesa de discusión solo, para eso hay que oír y plantear alternativas como el condominio territorial por ejemplo”

Considera imperativo convocar al Embajador de Guyana en Venezuela para exigirle las aclaratorias del caso respecto a la estrategia geopolítica desarrollada por su país. Además, sostiene que el país debería propiciar la presentación de un informe completo sobre el avance de las maniobras en la zona a la Comunidad del Caribe (Caricom) para propiciar un debate; al tiempo que considera ineludible informar a todos los miembros de Petrocaribe sobre las implicaciones de esta política desarrollada por Guyana.

“Ezequibo no es un problema territorial, es un problema social, antropólogico con una carga histórica tan grande que se convierte en el elemento definitorio de la geopolítica del Caribe”

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 Publicado en Análisis, Economía | No hay comentarios


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