Violencia y hambre: Críticos impactos sociales del desabastecimiento [Parte I]

“Estamos en peligro de que haya una generación de niños y jóvenes desnutridos”, afirman algunos expertos [Infografías]

Desasbastecmiento escasez saqueos hambre

La situación de desabastecimiento y escasez que presentan productos de la cesta básica ha obligado al venezolano a modificar sus rutinas y hábitos de consumo. Políticas económicas desacertadas, la paralización del aparato productivo, la disminución en la asignación de divisas para importar alimentos y un desbordado mercado ilegal han sumido al país en una grave crisis en el sector alimentos y de producción agrícola.

Trino Márquez,  doctor en Ciencias Sociales y director académico de Cedice, sostuvo vía telefónica que la escasez que se ha recrudecido en 2016 ha impactado negativamente sobre la calidad de vida del venezolano, principalmente en sectores populares y de clase media.

  • IMPACTOS SOCIALES:

+DESERCIÓN ESCOLAR. Maritza Jiménez, coordinadora de investigación y docencia de Fundación Bengoa y miembro del Observatorio Venezolano para la Salud (OVS), explicó a Hinterlaces.com que el más reciente reporte de OVS arroja que la matrícula escolar ha descendido 25% por el desabastecimiento de alimentos:

“Los padres nos dicen que no tienen alimentos para darles a los niños y deciden no enviarlos a la escuela, porque prefieren que duerma  para alargarle el ayuno”

Hacen un llamado a las autoridades gubernamentales a optimizar el despacho del Programa de Alimentación Escolar (PAE). Señalan que pese a que se había estimado que atenderían 3 millones 693 mil 189 estudiantes en el país, en la actualidad el programa no funciona adecuadamente.

“Tú vas a una escuela y te dicen que solo llegó arroz o dos pollos y eso para una matrícula no es nada. No hay un abastecimiento adecuado y programado. Hay que priorizar la alimentación de la infancia, los más débiles de la cadena siempre son los niños”, sentenció Jiménez.

+VIOLENCIA CIUDADANA. El también profesor universitario, Márquez (Cedice), explicó que el estado de ánimo del venezolano se ha visto muy alterado y se ha tornado cada vez más angustiado y conflictivo. Sostiene que estamos en presencia de un pueblo “irascible y lleno de mucho odio”:

“Un chófer de una gandola sufre un accidente y la gente en vez de ocuparse de la vida de la víctima, se ocupa de saquear. Esto revela que se ha deteriorado el valor de solidaridad y predomina la sobrevivencia a cualquier costo

Advirtió que el incremento de linchamientos registrados en los últimos meses en distintas zonas del país son otro indicador asociado al deterioro de la calidad de vida, aunque los califica como un acto “condenable e injustificable” tras asumir que describen el “estado de desesperación del ciudadano, unido al hecho de que no se cree en la justicia, ni en la policía y por ende (la gente) toma la Ley por sus propias manos”.

La cola como epicentro del descontento 

La crisis y el desabastecimiento han influido no solo en la gastronomía criolla, sino también en las conductas de los ciudadanos entorno a la planificación del presupuesto familiar para la alimentación. Además, las personas han recurrido al “trueque” entre familiares, amigos e incluso plataformas digitales para conseguir lo que necesitan.

De la rutina de adquirir todos los productos tras un solo día de compra en cualquier cadena de supermercados, el venezolano debió adaptarse a “peregrinar” por varios establecimientos  y a permanecer por horas en largas colas para adquirir cualquier producto. Esto se ha traducido en afecciones de todo tipo, entre las que destacan:

  • Físicas: Dolencias de las articulaciones inferiores, limitación de movimiento, dolores lumbares al nivel de la columna, quemaduras por la exposición directa al sol en las filas, entre otras.
  • Laborales: Ausentismo en horarios de oficina por la necesidad de salir a supermercados y farmacias desde tempranas horas de la mañana en búsqueda de productos.
  • Económicas:  Compras nerviosas y gastos inesperados que afectan el presupuesto familiar. Además, las compras a revendedores ilegales se traduce en un gasto más de 10 veces mayor en productos regulados por los organismos gubernamentales.

+ESPACIO DE ENCUENTRO. La investigadora y socióloga, Maryclen Stelling, señaló que hace unos años, cuando iniciaron los primeros vestigios de las colas, esa dinámica se convirtió en un espacio “para reconocernos como ciudadanos que sufrían el mismo problema”.  A su juicio esta etapa tuvo una función de compartir:

“Conversabas con los demás del por qué estaba sucediendo esto, te reías, hablabas de otros asuntos. Eso fue lo que llamamos los sociólogos una función latente positiva, adicional a la manifiesta que era la de adquirir los productos”

+ÁGORA POLÍTICA. En una segunda ola de frecuentes escenarios de colas, éstas se articularon como espacios para discutir sobre temas políticos y junto al desgaste físico de las personas, la incapacidad de adquirir productos, la proliferación de los llamados “bachaqueros” acarrearon un alto costo político al Gobierno Nacional, que se capitalizó el pasado 6 de diciembre con el triunfo de la oposición en la Asamblea Nacional, afirma Stelling.

+ENFRENTAMIENTO. En la actualidad, la investigadora sostiene que el ciudadano ha producido un “salto cualitativo” donde se ha pasado del “compartir al competir” por los productos:

 “Hoy debes competir para adquirir algo, por eso no dejas que nadie se te colee y a esto hay que añadir que debes competir con la profesionalización del bachaqueo

La profundización de la escasez y las pocas opciones disponibles para sustituir alimentossegún  Stelling, han desencadenado que -lejos de asistir al proceso de compra con la actitud pacífica y resignada del pasado- el ciudadano hoy día se torne agresivo:

“Las colas generan situaciones de violencia y conflictividad. Así como cumplieron un efecto político el 6 de diciembre, yo creo que pueden ser un disparador importante de la violencia en este momento

Clap: el traslado del desabastecimiento

Creados en abril pasado por el presidente Nicolás Maduro, los Comité Locales de Abastecimiento y Producción (Clap) son la más reciente medida gubernamental de organización popular. Se encargan de la distribución casa por casa de los productos regulados de primera necesidad, un recurso para procurar paliar los índices de desabastecimiento .

+RECETA CUBANA. Para el profesor Márquez (Cedice), los Clap “reproducen la libreta de abastecimiento cubana controlada por los CDR (Comités de Defensa de la Revolución) de ese país, pero es una reproducción degradada porque cuando se implementó (en Cuba) se le daba a todos los habitantes de un barrio”.

Márquez añadió que en Venezuela la medida “no abarca a toda la población” sino que prioriza a “aquellos que simpatizan con el Psuv”. En otros casos, la exclusión ha recaído sobre quienes tienen mayor poder adquisitivo.

A su juicio, estos comités persiguen “trasladar el control total de la distribución de alimentos al Estado”. Añadió que el desabastecimiento es consecuencia de la “destrucción del aparato productivo nacional y la falta de divisas para importar”.

+¿CAPACIDAD ORGANIZATIVA?. ¿Esa oferta de las bolsas de comida es suficiente o se va a generar una suerte de acceso limitado? ¿El Estado tiene los recursos para atender comunidades organizadas? Stelling explicó que el proceso de conformación de esta unidades exige un tiempo de organización que debe tenerse en cuenta y que pasará mientras persiste el desabastecimiento.

“Vas a trasladar el tema del desabastecimiento de instancias circunstanciales como lo son las colas, a unas organizadas como los consejos comunales (..) pero eso puede generar también que ahora las protestas sean más organizadas y colectivas“, sostuvo Stelling.

Tanto Mázquez como Stelling advierten que la situación de incertidumbre mientras se espera la asignación de las bolsas de alimentos puede devenir en nuevos episodios de violencia.

“El Gobierno en vez de girar sus políticas para proponerle a la nación un nuevo plan de reactivación del aparato productivo, lo que hace es acentuar las medidas represivas y de control excluyentes y sectarias. Por esa vía es imposible corregir los problemas. El pronóstico es que los Clap van a profundizar aún más la crisis, erizar mucho más a la población, provocar la ira de los sectores populares excluidos y agravar la situación “. sentenció Márquez.

Desabastecimiento Escasez Colas Alimentos

  • INCIDENCIAS EN LA SALUD:

La imposibilidad de encontrar alimentos y el alto costo de alguno ha obligado a los ciudadanos a reducir porciones y eliminar ingredientes de su mesas.

Márquez alerta que al comprometer la alimentación se incurre en un gran problema de salud pública:

“Estamos en peligro de que haya una generación de niños y jóvenes desnutridos y esto impactaría de manera negativa las posibilidades de aprendizaje y desarrollo”

En recientes declaraciones Francisco Martínez, presidente de Fedecámaras, alertó que “36% de la población declara comer menos de dos veces al día” en el país.

+HAMBRE EN ALZA. Maritza Jiménez (Fundación Bengoa- OVS) explicó que la ingesta normal de calorías debería oscilar entre 2 mil y 2.500 calorías al día, pero las investigaciones arrojan que el promedio de consumo se ubica entre 1.500 y 1.700. Añadió que esto afecta con mayor fuerza a los infantes en edad escolar y que la desnutrición infantil en el país se incrementó 9% en 2015.

La dificultades actuales para adquirir e ingerir lácteos, proteína de origen animal (carne de res, pollo , pescado, cerdo) y leguminosas; podría ocasionar dificultades como desnutrición crónica en infantes y esto tendría un impacto en la talla, peso y capacidades cognitivas de las nuevas generaciones, alertó Jiménez.

“Si el niño no se alimenta bien, no llena sus requerimientos diarios,  va tener retardo en su crecimiento y desarrollo. Y no solamente a nivel físico, sino también en intelectual, porque el cerebro necesita proteínas y ácidos grasos y eso va en función de la alimentación que reciba”

+EMBARAZOS RIESGOSOS. La correcta alimentación y consumo de suplementos vitamínicos de las mujeres embarazadas es otra de las grandes preocupaciones de los médicos del país,  porque reciben pocos carbohidratos, grasas y proteínas.

23% de los embarazos en Venezuela son de adolescentes, aproximadamente 140.000 jóvenes. Estas madres que están subnutridas, dan a luz a bebés con bajo peso y es como una “Espada de Damocles”, inicia un espiral siniestro donde esos niños llegan al mundo con deficiencias”, explicó Jiménez.

desabastecimiento

Lea también:

¿Te gustó? Comparte: 
 Publicado en Análisis, Economía | No hay comentarios


Responder

Tu email no será publicado.

*